“Mes de mayo, mes de amargura, pronto amanece y hace la noche oscura.”
A la vuelta del paseo en un largo atardecer, en la puerta de la escuela comentaban lo que voy a referir.
Surgió en Faraján en tiempos remotos en el camino Cenegil.
Fue en mayo al amanecer el día cuando la moza al ama, una cantara de agua fresca traía. Al llegar a las “penaleras”, el gañan que la rondaba con los aperos al hombro la aguardaba. Sin pensar quien les esperaba y sin tener ningún reproche allí le llego la noche. Pues corto les fue el día para no llegar a sentir el peso del arado ni el cántaro en el cuadril.
Así cierro el noviazgo con la frase que empecé escribir.
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Esa anécdota del noviajo no la conocía, si en cambio ha llegado amis oidps cierta excursión al río en la que todas las novias salieron embarazadas. un abrazo Paco
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