“Mes de mayo, mes de amargura, pronto amanece y hace la noche oscura.”
A la vuelta del paseo en un largo atardecer, en la puerta de la escuela comentaban lo que voy a referir.
Surgió en Faraján en tiempos remotos en el camino Cenegil.
Fue en mayo al amanecer el día cuando la moza al ama, una cantara de agua fresca traía. Al llegar a las “penaleras”, el gañan que la rondaba con los aperos al hombro la aguardaba. Sin pensar quien les esperaba y sin tener ningún reproche allí le llego la noche. Pues corto les fue el día para no llegar a sentir el peso del arado ni el cántaro en el cuadril.
Así cierro el noviazgo con la frase que empecé escribir.
jueves, 20 de mayo de 2010
miércoles, 5 de mayo de 2010
El Moje
El día de la cruz, lo celebrábamos en una salida en grupo al campo en las zonas más amplias de los caminos para hacer “el moje” de la lechuga en vinagre. El producto que prevalecía en nuestras “haterias” era las lechugas del terreno enlazadas sus hojas por un cabo de esparto y un tarro de vinagre. A mi parecer, por las características de los personajes y el lugar, la versión del “moje” más aceptable trata de la época medieval. En este día se reunían trashumantes aldeanos, campesinos y ganaderos en los cruces de caminos y entre tanto hablaban de rutas, epidemias, avisos, precauciones y quehaceres.
Hoy Faraján recupera la tradición del Moje, saliendo unas ochenta personas en marcha desde la plaza en dirección a el Romeral buscando el mirador y bordeándolo hasta su cima por una estrecha vereda de mala andancia pasando por la cueva de los Almendaraches para bajar a la cruz que hacen los caminos de la Sierra y el camino de Júzcar. Una vez allí nos recreábamos con actividades de Paint Ball, tiro con arco y petanca, siendo sorprendidos por el todo terreno del ayuntamiento con todo tipos de refrescos, cerveza, entremeses y “el moje de la lechuga”, a lo que solo falto los que no acudieron pues hubo exceso de todo..
Hoy Faraján recupera la tradición del Moje, saliendo unas ochenta personas en marcha desde la plaza en dirección a el Romeral buscando el mirador y bordeándolo hasta su cima por una estrecha vereda de mala andancia pasando por la cueva de los Almendaraches para bajar a la cruz que hacen los caminos de la Sierra y el camino de Júzcar. Una vez allí nos recreábamos con actividades de Paint Ball, tiro con arco y petanca, siendo sorprendidos por el todo terreno del ayuntamiento con todo tipos de refrescos, cerveza, entremeses y “el moje de la lechuga”, a lo que solo falto los que no acudieron pues hubo exceso de todo..
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