Por no dejar en blanco,
Aprovecho el carnaval
disfrazándome de poeta
y mi diario pretendo rimar:
Farajan se va a la nieve,
Y yo me largo a pasear.
Indignado por no irme,
Y sin a nadie a quien culpar.
A la altura de la Ereta
Un coche me hace por parar
Es un amigo de la infancia,
que a mi me viene abrazar.
Hablamos de las vidas
Y evocamos a recordar.
El morbo que nos daba,
A los rojos y guardias jugar.
Le dio pena no ver gente,
Pues no es de lamentar.
Jóvenes padres e hijos
A Granada han ido a esquiar.
A Farajan yo me vengo
Si me puedo jubilar.
Pues la vida de los pueblos
es digna de envidiar.,
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Hola, Juan, ya veo que has leido lo que publqué sobre la mujer, te agradezco tu comentario.
ResponderEliminarComo te aburrias porque Farajan se fue a la nieve te paseastes po tu camino de siempre y mira por donde fuistes a encontrar a un amigo de la infancia con el que recordastes tiempos pasados y compusistes unos versos libres de t5oda contaminación. Un abrazo Paco
Por la carretera abajo
ResponderEliminarviene un hombre caminando,
con una vara de mimbre,
de acebuche o de castaño
tantea cada uno de sus pasos.
Sus ojos ven más allá
de lo que pensarse pueda,
cada piedra, cada hoja,
cada castaño u olivo,
en su corazón tan grande
lo considera su amigo.
La fragancia de la hierba,
y el brillo que las mañanas de sol,
arrancan de `las goias de rocío,
son pequeñas alegrias
que saborea complacido.
Yo, que no soy piedra ni hoja
ni castaño ni rocío,
quiero ser también tu amigo.
Con un fuerte abrazo, Paco