
Tan natural como ecológico. Ahora lo recuerdo así de calles mas bien cortas y estrechas empedradas con piedras blancas y oscuras “roonas” del río con unas parietas o rellanos equilibrando las pendientes, cuarteaban grupos de casas cuyos tejados de una simetría irregular musgados y aniados de avencejos y gorriones que revoleteaban de un caballete a otro, en su mayoría eran casas de una planta con camareta semejante a las de campo, las entradas con escalones altos y grandes puertas y ventanas de madera con postigos sin cristales. Todo construido de materiales autóctonos de sus canteras arena de arroyos madera de los castaños barro, piedras y cal de las dispersas caleras cocidas de los desbroces de los matorrales. Sus gente humilde y trabajadora padre madre hijos aportaban sus esfuerzos como medio de supervivencia.

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